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Esta tradicional fiesta soriana, que tiene lugar
durante la noche de San Juan, contó con otro invitado de excepción, el
presidente de La Rioja, Pedro Sanz, quien se mostró seguro de que la
carretera que uniría San Pedro Manrique con Arnedo y que tanto piden los
sanpedranos "pronto será una realidad".
Herrera dijo estar encantado tras presenciar el paso de las ascuas de la
hoguera por los vecinos de San Pedro con sus mujeres, hijas o hermanas a
hombros, tal y como manda la tradición y aseguró que "ésta es una de
las fiestas de mayor tradición de la comunidad, es emocionante ver cómo las
familias se abrazan" tras cumplir con el rito.
El máximo representante del Gobierno regional habló de la comarca de Tierras
Altas como una zona que necesita "el cariño, la presencia, el
conocimiento", y destacó el hecho de que se trata de una serie de
territorios que han demostrado que, en cuanto se les ha dotado de
infraestructuras, la iniciativa privada ha respondido de forma inmediata, según
sus propias palabras.
Herrera agradeció al alcalde de la localidad, Carlos Martínez Izquierdo, la
invitación para presenciar en vivo y en directo el Paso del Fuego y tuvo
palabras de elogio para su homólogo de la comunidad riojana, sobre quien señaló
"es un gran amigo de esta tierra, un hombre que nos defiende, que tiende
puentes y acerca pueblos".
Pedro Sanz expresó su alegría tras presenciar el evento al que calificó
como una muestra de transmisión de camaradería porque, según pronunció,
"lo importante es la unión entre los pueblos y las comunidades autónomas,
eso es lo que merece la pena", y, añadió, La Rioja y Castilla y León
"cada vez están más unidas".
Las móndidas, cuyo origen se remonta a tiempos inmemorables, fueron las
grandes protagonistas de la jornada. Hay varias teorías no contrastadas sobre
su aparición, ya que unos apuntan a que proceden de las sacerdotisas que en
la época celta rendían culto al sol, mientras que otros mantienen que su
existencia se debe a las cien doncellas pagadas como tributo al rey moro
cuando los musulmanes dominaban buena parte de la Península Ibérica.
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